Continuacion del relato que creo que terminara en la proxima entrega!
Mas abajo, la corriente es mas lenta y el hielo es mas plano asi que
paso a caminar sobre el lecho congelado cuando empiezo a distinguir una
figura a lo lejos... es una pequeña estatuilla, sin forma definida, tal vez parezca algun tipo de monje o alguna deidad oronda escondida en la neblina. Tras ella, como en una hilera que parece infinita y finita a la vez hay mas figuras, que segun voy avanzando descubro que toman formas mas conocidas; aqui una caracola, alli un tenedor, mas alla una mesa (que me resulta espeluznantemente familiar), un armario que es identico al de mi casa, y tras el parece haber una figura plenamente humana... aunque no se si quiero distinguir quien sera o no. Sin preocupacion alguna, como un juego de niños, pateo la primera figura de hielo... se podria decir que ha sido satisfactorio, casi relajante, asi que continuo con vaivenes de mi pierna derecha que hacen volar chispas que atravesadas por la luz escupen colores puros, preciosos, colores que no creo que existan, colores que no pueden ser reales pero que ojala lo fueran. Todo va bien, estoy contento y relajado, nada puede salir mal... imposible.
Pero llego a la mesa, observandola detenidamente, caigo en que es una mesa que ha estado en la familia por varios siglos, traspasada de generacion en generacion, la mesa que vio nacer los planos del arma Phobos y del arma Deimos, que causarian la guerra en la que el mundo, mi mundo, mi familia... mi amada... estan envueltos. Lagrimas de rabia se acumulan y bajan por mis mejillas, congelandose poco antes de caer sobre mi pecho... (voy a destrozar este escritorio del demonio). Alzo mi brazo izquierdo y a continuacion el derecho y si tuviese mas brazos los levantaria todos, cayendo en un puño cargado con sabor a bilis y a dolor para reventar la mesa, pero algo inesperado sucede. Cuando golpeo la gelida figura, si bien es cierto que cruje y fragmentos salen despedidos, estos ya no despiden colores de belleza insuperable, es un color que de no ser porque mis ojos dicen que es purpura, podria ser negro. Siento dolor, astillas de hielo se clavan en mis manos por el impacto pero la mesa queda en tres pedazos y paso a las siguientes figuras. Si hubiese cualquier animal cazador en la cercania, ya estaria muerto, la sangre cubre el camino que dejo detras de mi y cada vez me duelen mas las manos. No, las manos tambien, pero lo que me duele cada vez mas es el espiritu, golpe tras golpe, demoliendo cada recuerdo frustrante mi alma se carga con un gramo mas de dolor... no puedo mas... La ultima figura esta ante mi, el sudor y la sangre que dejo tras limpiarme no me deja ver bien, pero estoy demasiado cerca como para no saber a quien pertenece esa forma tan familiar, esa redondez en el busto, esas caderas que tantas veces he recorrido con mis manos y esa espalda que me gustaria no dejar de besar. Unos ojos almendrados que parece que me miran y ven mi corazon mientras lo derriten... No puedo, todo lo anterior no es nada en comparacion a esto... no puedo destruirla... seria como destruir mi propio corazon. No puedo mas que abrazar el inerte hielo y llorar en su regazo, cuando sin previo aviso la sensacion de frio desaparece y se torna en un calido abrazo. Ella me mira y me dice que no me preocupe, que ahora he superado las pruebas, que me he superado a mi mismo, que debo volver y luchar por los mios. Me envuelve una luz y noto ese vacio en el estomago como cuando estas en caida libre, mis pies notan el contacto del suelo y he vuelto...
Pues hasta aqui la segunda parte de este relato, que aunque no lo parezca, ha sufrido un millon de modificaciones entre las de antes de pasarlo al blog y las de mientras lo escribia. Espero que os haya gustado y espereis con ansia la tercera parte, que en principio cerrara el relato. Un saludo a todos y gracias por seguir leyendo!
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