La ultima entrega de este relato corto! Espero que os guste.
Me envuelve una luz y noto ese vacio en el estomago como cuando estas en
caida libre, mis pies notan el contacto del suelo y he vuelto... Estoy en el campo de batalla, la mayoria del ejercito ha sido diezmado y parece que no quedan esperanzas. Un ave monstruosa sobrevuela el campo de batalla, cunde el panico mientras los capitanes dan la orden de derribar a la criatura. Ojala alguien pudiese derribarla de un soplido... algo viene a mi cabeza y sin saber que estoy haciendo, alzo mi mano hacia mis labios con el indice y el pulgar formando una "o" casi imperceptible y soplo a traves de la abertura. Poco a poco se acumula ante mi una gigantesca bola de aire que cuando pienso en que salga despedida hacia la bestia alada, se prende y provoca el panico entre mis soldados, hasta que advierten que derriba a ese monstruo que tanto temian. Yo, que estoy atonito despues de lo que he hecho, me quedo embobado, mirando a mi alrededor como si lo que acaba de suceder fuese fruto de algun mago que ha descubierto un nuevo hechizo del pergamino de Bäal, hasta que mis ojos reparan en algo, algo que ya habia visto, algo que nunca dejaria de mirar... es ella, esta viva, esta aqui conmigo, decapitando a un soldado enemigo con su plateada cimitarra. Guerrera, rabiosa y mas que nada bella, no puedo detener mi impulso de acercarme para besarla la que seria una ultima vez. Nuestros labios se funden en un torrente de fuego cuando, sin previo aviso salgo volando por los aires, elevandome cada vez mas, acercandome de nuevo al velo, solo que esta vez por la parte superior, hacia la copa del gran arbol.
Cuando atravieso el velo, no hay visiones, ni campos verdes ni rios helados... Todo es puramente purpureo, casi negro, en lo que me figuro es el centro de este "espacio" hay un trono sobre el cual se sienta un ente, que aunque tiene forma humana, esta claro que no lo es... Me habla, aunque no mueve ni una parte de su cara, ni siquiera parece que respire... pero me habla. Me dice que la esperanza no me ayudara aqui, que da igual si he superado las pruebas de Erebôs, no estoy mas cerca que una pulga de derrotarle. No me importa, recurro a la bola de fuego, es como si nada hubiese sucedido. Se rie, es asqueroso, me hace vomitar y me doy cuenta de que tiene razon. No puedo hacer nada. O tal vez si. Mi imaginacion inventa mil y una estrategias, mil y un conjuros devastadores... en vano. Mi ultima esperanza, acabar con el y con todo lo que hay en este lugar, con la explosion mas poderosa que pueda cre... el sigue sentado en el trono... pero a la vez esta de pie junto a mi. Su brazo atraviesa mi pecho y quema mis entrañas. La sangre me ahoga, el sabor a metal solo tiene un significado para mi... me muero. Mientras todo oscurece y la fria Parca viene en mi busca el sigue hablando sin expresion alguna: "Eres un titere en esta guerra, tu poder no vale nada. Lo siento pero hay veces que ni siquiera la esperanza es capaz de resolver nada, de salvar a nadie... Eres patetico". Son las ultimas palabras que oigo antes de hundirme en el abismo. Mi ultimo pensamiento, es no haber podido decirle cuanto la amaba...
Bueno, seguramente no acaba como muchos deseariais o esperabais. Pero en la vida real tampoco sale siempre todo como queremos. Espero que a pesar de el triste final, hayais disfrutado con el relato. Puede que vuelva a escribir mas! Un saludo a todos y gracias por seguir leyendo!
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